09 enero 2015

La selección natural de los escarabajos

Por Asier Bilbao

Aquellos organismos vivos con características mejor adaptadas al medio ambiente sobrevivirán con mayor probabilidad.”
Charles Darwin, El origen de las especies.

Grandes atletas colombianos con biotipos diferentes a los escarabajos
En este privilegiado hogar al que llamamos Tierra, perdidos entre miles de millones de estrellas, en un rincón de una galaxia de lo más común entre los miles de millones de galaxias de este Universo, gozamos de un milagro al que llamamos Vida. Para que la vida evolucione con éxito en nuestro planeta existe un proceso denominado selección natural. Esta selección natural adaptativa también funciona en todos los deportes.

En Colombia existe un campeonato de baloncesto. ¿Cual es el biotipo de los jugadores de basket colombianos? ¿Son bajitos como los típicos escarabajos? No. Son altos. Porque una persona de estatura baja, por mucho que le guste este deporte, difícilmente puede destacar en la práctica del baloncesto. En el futbol pasa lo mismo. ¿Cual es la estatura y el biotipo de los jugadores de la Selección Colombia de futbol? ¿Son también bajos y de poco peso como los escaladores colombianos? No. Son atléticos y de estatura media-alta. ¿Y el biotipo de medallistas olímpicos como Caterine Ibargüen, María Isabel Urrutia, Jackeline Rentería, Yuri Alvear y Oscar Figueroa? Todos ellos son colombianos pero ninguno es chiquitico y flacuchento. Y que podemos decir de los fornidos y potentes cuerpos de nuestros exitosos ciclistas de pista.

Botero, campeón del Mundo CRI, la excepción que confirma la regla
¿Entonces porque, a diferencia del resto de ciclistas mundiales, los ruteros colombianos son en general y salvo contadas excepciones bajos y livianos? Porque los recorridos ciclistas que se proponen en Colombia, desde las categorías inferiores, son siempre diseñados para que triunfen solo los escaladores. Un ciclista no-escalador, pero que sea muy bueno genética y morfológicamente para rodar en el plano o para las cronos largas o para otras facetas ciclísticas diferentes a la escalada nunca se hará conocido porque no tiene ninguna oportunidad de destacar en el ciclismo de nuestro país. La razón de esto es que no tiene a su disposición terreno para hacerlo; porque no hay apenas carreras donde pueda desarrollar todo su potencial para las cronos o para ninguna otra faceta que no sea la escalada. Y de esta manera no puede destacar en la disciplina ciclística en la que podría ser muy bueno. Porque si alguien quiere ser ciclista de élite en Colombia sus entrenos deberán estar enfocados a intentar ser mejor en montaña; dejando de lado los entrenamientos para unas hipotéticas excelentes cualidades para el embalaje, las cronos, el plano, la media montaña, etc. O deberá dejar de practicar ciclismo en ruta y dedicarse a otras modalidades, deportes o aficiones. Esta es la “selección natural” que se produce en el ciclismo colombiano.

En Colombia hay material humano para encontrar y preparar ciclistas de cualquier tipología. ¿Por qué entonces ese afán auto-limitante y ese orgullo patrio de querer destacar en una sola de entre todas las especialidades ciclistas en ruta como es la escalada? Tenemos ahí fuera grandes contrarrelojistas, embaladores, pasistas, etc. esperando a ser descubiertos. A estos talentos escondidos deberíamos proporcionarles campo donde poder expresar sus fortalezas.

Para formar ciclistas lo más completos posibles se necesitan diseñar, proponer y programar recorridos más balanceados y variados; con carreras de un día y vueltas por etapas de distinta duración, etapas largas de gran fondo, etapas cortas y explosivas, cronos cortas y largas, contrarrelojs planas, quebradas y crono-escaladas, cronos largas por equipos, etapas planas, de perfil quebrado, de media y alta montaña con varios altos encadenados (largos y cortos), llegadas en alto corto y explosivo, llegadas en alto en puertos de largo kilometraje, finales tras descensos técnicos, etc. De esta manera se da oportunidad a que puedan destacar todo tipo de ciclistas de diversas características.

Tomás Restrepo tuvo que emigrar para pulir sus cualidades de rodador
Para que se dé igual oportunidad a todo el mundo la Federación Colombiana de Ciclismo debería promover y los organizadores de las carreras en ruta deberían propiciar escenarios con un adecuado balance en sus trazados. Comenzando desde las categorías inferiores. No nos auto-limitemos. Podemos seguir cosechando y puliendo grandes escaladores. Pero a la vez busquemos desde las bases a los “Kittel, Cancellara, Sagan, Gilbert y Tony Martin” colombianos que puedan brillar en el futuro en todas las grandes citas internacionales. Proporcionemos desde las mismas escuelas de ciclismo los escenarios donde puedan sacar al descubierto todo su potencial. Todo serían beneficios, porque los escaladores verían aflorar sus debilidades en los terrenos que no dominan con solvencia y se prepararían mejor para limitar perdidas en esas especialidades. Y con recorridos variados al final siempre se destacarán los corredores completos y que dominen más facetas del ciclismo diferentes a la pura escalada; los ciclistas perfectos para poder disputar con mayores posibilidades de éxito las codiciadas Grandes Vueltas.

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