26 noviembre 2013

El alto del Limonar se merece un final de etapa

Nairo poniendo el paso en las duras rampas del Cuitu Negru
En el ciclismo ultra-planificado y ultra-tecnificado actual, en que los corredores no atacan a menos que los contadores de vatios y los directores deportivos aprueben la maniobra, los finales en alto con pendientes continuas de dos dígitos se han convertido en una opción para propiciar ciclismo de ataque. Por pura sustracción de materia las inclinaciones brutales obligan a que los ciclistas no se puedan esconder y muestren sus verdaderas fuerzas. Por eso puertos como el Angliru, La Bola del Mundo o Cuitu Negru en España, así como el Monte Zoncolan, Alpe di Pampeago y Sega di Ala en Italia se han convertido en finales de etapa favoritos para las audiencias.

Afortunadamente en Colombia la falta de planificación y técnica todavía evitan las típicas jornadas de maratónico aburrimiento en que un equipo como el Us-Postal o el Sky se pone en cabeza a tirar sin que nadie se atreva a desafiar el orden establecido. Aquí todo es territorio de guerrillas por el bien del viejo ciclismo.

Pero no está de más innovar. Se argumenta que en Colombia los puertos son distintos a los europeos. Acá compensamos las pendientes menores con puertos mucho más largos y con mayor desnivel y altitud. El ejemplo típico es la subida al Páramo de Letras, que por el lado de Mariquita abarca 80 kilómetros y 3500 metros de subida.

Este argumento ya no es tan cierto. La pavimentación de muchas vías terciarias ha llevado a que en Colombia proliferen nuevos puertos con las características de sus equivalentes europeos. En Altimetrías de Colombia hemos presentado varios de ellos: El Escobero, La China, El Humilladero, El Calvario, El Romeral, Dapa, La Catedral, Palermo... entre otros. También sabemos que existen otros que están a la espera de ser medidos y presentados en un formato altimétrico; como Zapatoca en Santander y El Escoberito en el Valle. Cualquiera de ellos podría ser un digno final de etapa como los que nos ofrecen las grandes vueltas europeas los días de mayor audiencia. Es una lástima que los organizadores de la Vuelta a Colombia y el Clásico RCN ni siquiera los consideren.

Ultimo km. y medio del Limonar, con Medellín abajo a la derecha
Aun así, ninguno de estos puertos arriba mencionados le llega a la altura de los talones al nuevo descubrimiento de Altimetrías de Colombia. Hablamos del durísimo alto de El Limonar, en Girardota. Se trata de un puerto de proporciones mundiales; equivalente en dificultad a un Zoncolan o un Angliru. No es cualquier cosa. Por eso desde este blog nos proponemos adelantar una campaña en las redes sociales para que sea considerada su inclusión como final de etapa en las grandes carreras de Colombia.

¿Quien o quienes deberían proponer y organizar una etapa con meta en El Limonar? Pueden ser las alcaldías de Girardota o Medellín, la Gobernación de Antioquia, Coldeportes, los organizadores del Clásico RCN, la Federación Colombiana de Ciclismo... El que primero lo consiga se llevará todos los créditos. Y si lo promocionan adecuadamente podría tener repercusión hasta a nivel internacional.

Si se tiene la voluntad se puede hacer un final de etapa en El Limonar. Bastaría solo una pequeña inversión en la reparación de unos cortos tramos de carretera y la adecuación del final para que una etapa llegue hasta lo más arriba del Limonar. La meta podría colocarse unos metros antes de donde finaliza el pavimento. Para ayudar a la evacuación de la carretera tras el final de etapa y evitar los trancones a la bajada sería conveniente dejar los carros de los equipos abajo y dejar subir solo a las motos de asistencia mecánica para todos los corredores. 

Sería una lástima que se nos negara la posibilidad de ver un final de etapa en El Limonar. Y sería todo un regalo a la gran afición colombiana poder disfrutar en sus rampas de un auténtico e inolvidable espectáculo ciclista. Lo mejor sería programar la etapa en fin de semana. Y promocionarla debidamente en los medios, para que aumentara la expectación y acudiera más público. No nos cansamos de imaginar la fiesta ciclística que sería una llegada en domingo, con la carretera plagada de aficionados vitoreando y animando a los ciclistas que suben a menos de 20 kilómetros por hora entre las inacabables rampas y curvas de herradura. Y sería algo impresionante que Colombia y toda la afición ciclista mundial pudiera verlo en directo por TV e internet.

2 comentarios:

  1. Con respeto opinar que aquí en Cundinamarca, también se puede diseñar un coctelito de montaña!! por ejemplo Tocaima, Viotá, El colegio, el Zoologico de Santa Cruz, el Salto de Tequendama, El Charquito, Sibaté y coronar a 3333 msnm en el Romeral.

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  2. Me apunto a la campaña,desde que los lei el año pasado estoy con esa misma sensacion.

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