20 enero 2015

A pesar de la Federación Colombiana de Ciclismo

*Artículo de opinión del columnista Gustavo Duncan publicado en el diario El Tiempo el jueves 15 de enero de 2015.

R.V.C. viajó hasta Italia solo para "sacarse la foto" con Nairo
El 2014 quizá fue el año con los mayores triunfos colombianos en la élite mundial del ciclismo; tanto en cantidad como en calidad. Fue la primera vez que se ganó un Giro de Italia, la segunda carrera más importante del mundo por etapas. También se logró la victoria final en la prestigiosa Paris-Niza a comienzos de temporada. Pero estos triunfos no se debieron a la buena labor de la Federación Colombiana de Ciclismo (FCC). Más bien se lograron a pesar de ella, como bien lo denunció el propio Nairo Quintana en la entrevista concedida a Yamid Amat.

La causa de la incapacidad de la FCC podría resumirse en una sola: quienes manejan los hilos del ciclismo nacional, desde directivos hasta periodistas especializados, lo han visto más como un proyecto personal que como un reto de gestión que posicione definitivamente a nuestro país como potencia mundial en este deporte. En otras palabras: están más preocupados por el control de la torta que por hacerla crecer.

Sacando pecho por éxitos ajenos que no les corresponden
Bajo estas circunstancias cualquier tipo de cambio o de innovación por gente nueva es agresivamente rechazado. Por eso no han podido resolverse cosas tan simples como el precio de la licencia profesional, que es una de las más caras del mundo, o el cobro de una mensualidad por unos clubes de los que solo “existe el nombre” (como denunció también Nairo a Yamid Amat) para que inscriban a los ciclistas en las competiciones. Si alguien fuera de los círculos de influencia osa tocar el poder y el bolsillo de los elementos establecidos que sostienen el sistema no hay el menor chance de cambio.

Más complicado es solucionar los grandes problemas. El dopaje, por ejemplo, es un tema tabú que hace arrugar la cara de los periodistas veteranos, pese a que cualquier aficionado medianamente enterado tiene conocimiento de su gravedad. Para comprobar de qué estamos hablando basta con ver los datos de potencia (vatios movidos sobre las bicicletas) logrados por muchos ciclistas en competencias nacionales. Los registros medidos les darían para hacer un top-10 en la clasificación general de una gran vuelta en Europa. Pero sospechosamente cuando van a competir allá, donde los controles anti-dopaje son rigurosos, su rendimiento se desploma.

¿Donde se gasta Corti los 3.000.000 anuales que le da Botero?
Nuestra Vuelta a Colombia es otra terrible muestra de incapacidad de gestión. Los recorridos, la transmisión, la logística y la organización son los mismos, o peores, que hace tres décadas. No es casual que el Tour de San Luis en Argentina, una carrera de reciente creación y con tan solo 8 ediciones disputadas, sea ahora mismo la prueba ciclista más importante de toda Latinoamérica; y la otrora prestigiosa Vuelta a Colombia esté a punto de desaparecer del calendario oficial de la Unión Ciclista Internacional. Mientras allá consiguen (a)traer todos los años algunos de los mejores ciclistas a nivel mundial como son Quintana, Contador, Nibali, Kwiatkowski, Boonen, Van Garderen, Cavendish o Basso, acá más de la mitad del pelotón todavía compite sin cobrar y pagando los gastos directamente de sus propios bolsillos o financiados por familiares y amigos.

Y no pareciera ser un problema de falta de recursos económicos. Porque Coldeportes le gira, sin que exista la menor rendición de cuentas, 3 millones de euros al año al Team Colombia; considerado el equipo nacional pero cuya estructura está en manos del propietario de la licencia Pro Continental, el italiano Claudio Corti.

La limitación de caracteres impuesta por El Tiempo para cada columna impide tratar estos temas con mayor profundidad e ir más allá de la mera denuncia superficial.

1 comentario:

  1. tienes tanta razón y mas... esa es la cruz de nuestros ciclistas, el sacrificio no solo implica entrenar horas , días, meses para que algunos se roben lo que nuestro esfuerzo construye... finalmente que Dios nos perdone...

    ResponderEliminar