04 julio 2013

Alto de La Uvita, desde el Cañón del Chicamocha hacia la Sierra Nevada del Cocuy

En el cañon del Chicamocha
La vía que nos lleva desde Duitama hasta el Parque Nacional Natural de la Sierra Nevada del Cocuy es un constante sube y baja de altos que transcurre entre bellos parajes de montaña, solo “roto” por el impresionante paisaje del Cañón del río Chicamocha, al que llegamos tras pasar por el alto de Canutos, atravesar el páramo de Guanentá y descender el alto de Santa Rosita. Después nos topamos con la sucesión de los altos de La Uvita, San Mateo y El Cocuy o Güicán, sin un kilómetro plano entre ellos, y que con toda probabilidad componen el mejor encadenado de puertos pavimentados para transitar por una carrera ciclista que podemos encontrar en Colombia.

Hace unos 5 años, con la intención de facilitar al turismo el acceso a la Sierra Nevada del Cocuy, casi se terminó de pavimentar y acondicionar toda esta carretera. Pero por culpa de las torrenciales lluvias del largo y terrible invierno que sufrimos hace dos años en la actualidad existen muchos tramos de esta vía que están totalmente destrozados o simplemente desaparecieron. Esperemos que la Gobernación de Boyacá disponga pronto de una partida del presupuesto departamental y financie la necesaria readecuación de esta vía a los nevados.

Para comenzar con la medición de La Uvita, tras descender durante 10 kilómetros desde Soatá en dirección a Boavita y la Sierra Nevada del Cocuy, por una carretera muy revirada y entretenida, con el pavimento en excelente estado, llegamos a la altura del río Chicamocha, donde sorpresivamente desaparece el asfalto. Por fortuna son solo unos pocos metros hasta alcanzar el otro lado del río. Cruzamos con mucho cuidado el puente y es entonces, antes de comenzar a subir, cuando nos damos cuenta que vamos a sufrir. ¿Por qué? Por culpa del calor.

Podemos dividir toda la subida en tres zonas bien diferenciadas. Los primeros 10 kilómetros son al 6.7% de desnivel medio, con varias rampas cortas entre el 10%-13%. El pavimento en esta primera parte se encuentra en perfecto estado de conservación. El sol nos castiga sin compasión. Es infernal. Y unido a la humedad nos fatiga más que la propia dureza del ascenso. Trazar las 9 curvas de herradura de esta primera parte nos permite distraernos del esfuerzo contemplando el paisaje, al ir variando la perspectiva sobre el cañón, que se nos va quedando progresivamente más abajo. Y al contrario, las montañas, que al comienzo del ascenso nos hacían sentirnos insignificantes y pequeños allá en el fondo del cañón, las vamos viendo cada vez más cerca.

Después se viene una zona de 5 kilómetros y medio de suave ascenso al 3%, con varias zonas destapadas colgadas del precipicio a nuestra derecha; y un tramo intermedio de 900 metros a prácticamente el 7% de pendiente. Aprovechamos esta parte para comer algo ligero y sobre todo hidratarnos todo lo que podamos, pues sabemos que hemos perdido mucho líquido y electrolitos que nos serán necesarios para afrontar lo que nos falta de subida. Tras el corto repecho al 7% que mencionamos antes, y cuando llevamos ya 14 kilómetros de ascenso, pasamos por la localidad de Boavita. Despues un corto descenso nos permite dejar de pedalear por un momento. 

Se nos viene la parte más dura. Ahora comienzan los últimos 9 kilómetros al 7.16% de pendiente media. Un kilometro largo al 8.6%, entre curvas de herradura y arboles de eucalipto, nos lleva hasta las puertas de La Uvita. Llevamos ya 17 kilómetros de ascenso cuando llegamos a este tranquilo municipio escondido entre montañas; y tras atravesar el casco urbano nos adentramos en el bosque para afrontar los definitivos 7 kilómetros. En esta parte la carretera es muy estrecha y le da un aire de puerto típico de Tour al ascenso. Al de poco de salir del pueblo, a falta de 6 kilómetros para coronar, nos encontramos con una rampa al 15%, la máxima de todo el alto. Desde este punto para arriba la carretera se encuentra en pésimas condiciones durante varios tramos de 100-200 metros, por culpa de la temporada de lluvias de hace un par de años, que literalmente arrastraron ladera abajo largos tramos de la recién pavimentada ruta. Debemos transitar con mucho cuidado estas zonas descarnadas, pedaleando atentos a las piedras y el barro, sin forzar para mantener el equilibrio y no caer o poner pie a tierra. Como esta parte final es bastante mantenida, sin grandes cambios de pendiente, nos permite coger nuestro propio ritmo de ascenso o “velocidad de crucero” para poder llegar hasta arriba cansados pero sin grandes sobresaltos. Si los "afamados" doctores-gurús-druidas Michele Ferrari o Eufemiano Fuentes tuvieran acceso a los datos del VAM que manejamos y los watios de potencia que movemos se llevarían las manos a la cabeza. Nosotros vamos a lo nuestro: a disfrutar de la vida, de la bicicleta, de la naturaleza y de las maravillas paisajísticas de Colombia. Casi sin darnos cuenta, pedaleando entre arboles, potreros y curvas llegamos hasta el punto más alto de la carretera, a 2850 metros de altitud. Aquí arriba no hay ninguna indicación, por lo que tenemos que continuar bajando unos metros hacia la vertiente opuesta para darnos cuenta que acabamos de coronar todo un puerto de Categoría Especial, muy bonito y entretenido de subir.

Esta vertiente de La Uvita es un puerto de contrastes de paisajes. Desde el semi-desértico comienzo rodeados de cactus, donde no encontraremos ninguna sombra que nos resguarde del sol, al sombreado y fresco bosque de la parte final. Si tenemos la suerte de contar con un día despejado podemos continuar descendiendo unos pocos kilómetros hacia San Mateo, para parar a un lado de la carretera y admirar en el horizonte, frente a nuestros ojos, la sucesión de picos que componen la Sierra Nevada del Cocuy. De izquierda a derecha se nos presentan imponentes y brillantes los nevados Ritacuba Negro y Blanco, los San Pablines Norte y Sur, el Cóncavo y el Pan de Azúcar, todos de más de 5200 metros de altitud y con glaciares que, según los expertos, desaparecerán por completo en poco más de 20 años.
Mirando el perfil y los números que arroja la altimetría de la vertiente este de La Uvita queda clara la razón por la cual esta ascensión nos pareció de Categoría Especial. Podemos compararla con la vertiente norte del alpino Col de la Madeleine, puerto legendario del Tour de Francia. Aunque La Uvita sea ligeramente más suave, su altitud, superior en 850 metros, hace que practicamente se igualen en exigencia de esfuerzo.
En la primera mitad del ascenso
La Sierra Nevada del Cocuy en el horizonte

3 comentarios:

  1. Uno de los mejores puertos que existen en Boyacá, ahi surge la duda porque la Vuelta a Boyacá no busca pasar por puestos de este tipo donde realmente se entrega el todo por el todo

    ResponderEliminar
  2. Alguna vez se planteo el GP de los escaladores por esa región y puedo imaginar una distancia de 120 km partiendo de soata, bajar a Tipacoque (13 km), subir nuevamente a Soata (desnivel suave), bajar a rivera de rio chichamocha (10km) subir el coloso de la Uvita, bajar a San Mateo (14 km) subir al mirador del nevado (13 km ) bajar hasta Panqueba, y luego subir a la loma del cerezo en El Cocuy (12 km). Todo un cerrucho con mas de 3000 mts de desnivel, 4 premios de montaña y muchas rampas de doble dígito las ultimas en sterrato.

    ResponderEliminar
  3. Alguna vez se planteo organizar el GP de los escaladores por la región y me imagino una distancia de 120 km con 4 premios de montaña, mas de 3000 mts de desnivel y muchas rampas de doble dígito las ultimas en sterrato. Empezar en Soatá y bajar a Tipacoque (13 km), subir nuevamente a Soatá, bajar a la rivera del Chicamocha, donde empieza este coloso de la Uvita, bajar luego a San Mateo (13 km aprox), para inmediatamente subir al mirador del nevado (13 km), bajar hasta Panqueba (15 km aprox) y subir a la loma del cerezo en El Cocuy (11km) a casi 3000 mts de altitud y los 3 últimos km en sterrato. Sería genial que la vuelta a boyaca la tenga en sus planes o se haga realidad ese GP de los escaladores.

    ResponderEliminar