09 agosto 2011

Alto del Vino, desde La Vega a la sabana de Bogotá

Es muy largo, pero tomandolo con calma El Vino se sube bien
El Alto del Vino se encuentra localizado en la cordillera oriental, al occidente de Bogotá, sobre la carretera que sale hacia la Costa Caribe y que en el sentido que sube desde el Río Magdalena nos presenta esta subida de casi 2000 metros de desnivel a superar en poco menos de 40 kilómetros de pedaleo constante.
La carretera arranca del municipio de Villeta y llega hasta el altiplano cundiboyacense; aunque la medición altimétrica que presentamos comienza en la bomba (gasolinera) Brío que se sitúa a mano derecha, 8 kilómetros antes de llegar a La Vega.
La carretera es amplia y se encuentra en excelente estado. La dificultad de este puerto no radica en los grandes porcentajes de sus rampas, sino en su extensión. Las cifras lo dicen todo: 38 kilómetros, 1984 metros de desnivel y una pendiente media del 5.15%. En realidad se trata de una seguidilla de tramos con pendientes por encima del 6%, intercalados con descansos donde la pendiente fluctúa entre el 2% y 4%.
Desde las afueras del municipio de Villeta la carretera discurre entre continuos subes y bajas, que en un momento dado dan lugar a los primeros kilómetros del puerto entre el 2 y 5%, con continuos descansos. Luego viene un tramo recto al 7% antes de llegar a La Vega, que nos sirve para que las piernas se vayan acostumbrando a lo que nos espera. Cruzamos La Vega sudando a cántaros a través de una interminable recta de 2 kilómetros para entrar en el tramo de ascenso más continuado del puerto, con 18 kilómetros al 6% y un tramo intermedio de 2 kilómetros al 7.5%. Esta parte central es la más empinada del puerto, en medio del clima hirviente y húmedo del bosque tropical.
Aprovechamos los buenos descansos que nos encontramos para beber casi con desesperación. Una amplia herradura a derecha en el kilómetro 21.5 nos ofrece las vistas de los escarpados desfiladeros de los Andes al lado izquierdo de la carretera y al lado derecho el municipio de La Vega, ahora 800 metros por debajo de donde estamos. Otro descanso largo de 1 kilómetro nos da tiempo para recuperar energías antes del siguiente tramo de 2 kilómetros a más del 7% de pendiente, que incluye la última de las amplias herraduras del puerto. Al final de esta herradura podremos ver el paisaje por donde hemos ascendido.
El siguiente descanso es el más largo de todo el puerto y lo aprovechamos para comer y beber con calma, y así afrontar con garantías de éxito la última parte de la subida. Nos faltan dos tramos que suman 8 kilómetros a más del 6%, con algunas puntas del 9 y 10%, separados por un breve descenso de 500 metros. El clima también va a cambiar. Es normal durante la ascensión pasar del sopor del trópico a la lluvia y la niebla, para luego estar en medio de ese sol inclemente que quema el aire por encima de los dos mil metros de altura.
El alto se divisa ya a la izquierda, frente a nosotros. Pero aún faltan 4 largos kilómetros. A estas alturas de la ascensión nuestras cansadas piernas parecen decirnos que la carretera tiene mayor pendiente de la que nos indica el inclinómetro. Luego de tanto subir y subir el remate del puerto se nos hace eterno. La última recta tiene ese sabor especial del esfuerzo cumplido y nos lleva a un puesto de comida popular situado en el mismo alto, donde los ciclistas comentan sus proezas y sus pálidas mientras “recuperan energías” zampándose una fritanga colombiana (chorizos, morcillas, carne, plátano, arepas, yuca, papas… en fin, todo frito) y tomándose unas gaseosas o pony-maltas. Un letrero con el nombre del Alto del Vino nos enorgullece de tantos kilómetros y sufrimientos.
Esta es la altimetría del Alto del Vino por la vertiente de La Vega. Todo un categoría especial. El típico puerto colombiano. Muy largo y sin porcentajes que den miedo. Pero que tras 38 kilómetros y medio de ascenso te deja tocado por el calor y la humedad del principio, lo mantenido de las pendientes, lo continuado del esfuerzo durante horas de pedaleo y por la altitud. La vertiente que viene de Bogotá comienza a las afueras de El Rosal. Es mucho más suave porque apenas salva un desnivel de 200 metros en poco menos de 4 kilómetros de ascenso. No es tan exigente, pero los domingos se llena de ciclistas.
La carretera tiene una buena berma
Pedaleando siempre hacia arriba...
... dejando cada vez más abajo el valle de La Vega
El descanso del Km.27
El alto del Vino se ubica arriba a la izquierda de la imagen
En los "eternos" kilómetros finales

1 comentario:

  1. Subida muy dura muy parecida a la de la tribuna vertiente villeta sobre todo desde el chuscal hacia arriba, la clave buena preparación, gimnasio, llevar comida (bocadillos, bananos y chocolatinas) chaqueta para el frio o pues si llueve y sobre todo mentalidad, paciencia y tranquilidad.

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